El color rojo en los Leds...

14 Setiembre, 2013

 

Después de haber analizado la naturaleza de los diodos es pertinente hacer un análisis de lo que representan en la actualidad los diodos de color, ya que la luz y el color son palabras inseparables en el mundo de la iluminación y hoy en día los diodos de color se han convertido en una de las herramientas más socorridas y flexibles para el diseñador o especificador de luz.

 

El rojo en la historia

Tanto en América como en Europa los dioses de la guerra, Marte y Huitzilopochtli, eran asociados al color rojo, seguramente por el derramamiento de sangre que conlleva esta actividad.

 

No es de extrañar tampoco que en América, un pueblo que mostraba sus sentimientos e intenciones de manera sincera, se le llamara Pieles Rojas, pues mostraban su alma al desnudo o lo que era lo mismo dejaban ver su carne al rojo vivo, pues según los estudios de psicología del color, el rojo evoca los sentimientos más intensos o excitantes como la pasión, el amor, el odio y la ira.

 Este color siempre ha estado relacionado también con el calor y la luz, debido a que en las hogueras y fuentes incandescentes de luz podemos notar un tono rojizo.

         

 

 Como color primario el rojo ha sido indispensable y muy apreciado por los grandes artistas para proporcionar calidez a sus obras y provocar sentimientos intensos en los espectadores. En la pintura el primer pigmento utilizado fue la sanguina, empleado para elaborar las pinturas rupestres hechas en cuevas, posteriormente el rojo carmín, obtenido de los huevecillos de una cochinilla americana y fue unos de los productos más buscados del Nuevo Mundo por los pintores del renacimiento.

En la cristalería el rojo se obtiene con la adición de oro a las arenas con las que es elaborado el cristal, por lo que las piezas de color rojo son más costosas que otros colores.

 

El rojo en la iluminación

Isaac Newton fue el primer físico que se percató de que, si se hacía viajar un rayo de luz blanca por un prisma de cristal, el rayo de luz se descomponía en diferentes colores revelando que en realidad la luz está formada por un espectro de color.

 

Lo que nos revela que el color que percibimos en la superficie de los objetos, es definido por la capacidad que tienen los objetos para absorber algunos colores de la luz y reflejar otros; dicho de otra manera: una superficie roja es la que tiene la capacidad de absorber todos los colores de la luz blanca a excepción de la longitud de onda que nosotros percibimos como rojo.

En la iluminación, el color de un objeto también se puede crear de manera inversa, usando una fuente de luz que emita una radiación en una longitud de onda específica, lo que nos da como resultado una fuente capaz de saturar una superficie de determinado color con un color especifico. Lo que nos permite colorear con luz el espacio o los objetos que nos rodean y cambiar la forma en la que percibimos nuestro entorno.

 

En el artículo anterior mencionamos que el primer diodo emisor de luz estaba hecho de a base de Arseniuro de Galio y Aluminio (AlGaAs), era una fuente de luz monocromática que emitía luz en una frecuencia de 800nm lo que podemos traducir a una luz de color rojo.

 Estos primeros diodos eran de baja intensidad lo que limitaba sus aplicaciones a controles remotos y luces de señalización en tableros o electrodomésticos, estas simples aplicaciones significaron un adelanto de gran relevancia, pues una señal luminosa aumenta el contraste de manera significativa en un tablero haciendo mucho más sencilla la lectura de éste. Y es desde entonces que el contraste se convirtió en uno de los principales factores a cuidar en el diseño de un entorno de trabajo, pues permite que las máquinas o aparatos electrónicos se comuniquen con las personas.

 

 

Esta comunicación se da a través de señales de luz que alertan de la necesidad de atención en un área específica del tablero, anteriormente el operar un dispositivo complejo exigía un número mayor de personas que mantuvieran una rigurosa atención al leer en las agujas de los manómetros y otros instrumentos de medición, esto generaba grandes niveles de estrés en los obreros y hacia más peligrosa la actividad desarrollada.

 

La asociación del color de los LEDs de Arseniuro de Galio y Aluminio con las señales de alerta, reforzaron la percepción del color rojo en el inconsciente del hombre, ya que el rojo es posiblemente el primer color reconocido por el ojo humano como una señal de alarma, pues este es el color de la sangre por lo que inmediatamente adquirió una denotación importante.

 

Los desarrollos en la óptica permitieron integrar a los diodos pequeños reflectores con ópticas que distribuyen la luz de una manera controlada, haciendo que los diodos pasaran de ser fuentes puntuales de luz ubicadas en tableros, a ser una fuente que permite bañar de manera eficaz grandes superficies en un espacio.